Reflexiones diarias

 

A veces nos levantamos y nos acostamos sin que ocurra nada.

Un día más, decimos.

Pero nunca es así.

Siempre hay cosas  diferentes en cada día. Ninguno es igual al anterior.

Sólo hay que prestar atención o tener mirada curiosa.

Seguro que habrá al menos una anécdota diaria.

No siempre será graciosa, no necesariamente te hará reír pero de algún modo te hará reflexionar.

Ahora que dedicamos tantas horas al día a nuestro teléfono, viendo vídeos de personas que no conocemos pero que de algún modo forman parte de nuestras vidas, creo que es más importante prestar atención a "las personas de verdad", a aquellas con las que nos cruzamos en la calle, en el metro, en el bar, en el súper ...

Muchas mañanas cuando salgo de casa me acuerdo de una canción que escuchaba de niña.

Era de Enrique y Ana, un dúo que formaba un veinteañero con una niña de 8 años y me parecía muy divertida: "Esta mañana de paseo, con la gente me encontré, al lechero, al cartero y al policía saludé .... Viva la gente, la hay donde quiera que vas. Viva la gente, es lo que nos gusta más. Con más gente a favor de gente, en cada pueblo y lugar, habría menos gente difícil y más gente con corazón".

Me acuerdo de esa canción cuando saludo al portero o al zapatero y me resulta entrañable la imagen del lechero o el cartero que veía de niña, cuando la gente era más cercana y se saludaba amablemente con una sonrisa.

Hoy, la mayoría de la gente evita hasta el contacto visual con gente que se cruza diariamente y me parece que algo se está perdiendo.

La red de conocidos que existía en mi niñez y que, de algún modo, daba una sensación de confort y arropamiento ha desaparecido porque cada vez se evita más el contacto humano.

¡Qué pena! 

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