A veces tengo la sensación de perder el tiempo pero luego pienso que es necesario "no hacer nada" para descansar de hacer cosas.
Soy una persona inquieta que siempre está buscando planes y por eso, cuando estoy parada me siento rara.
Pero estos momentos son los que me sirven para reflexionar y darme cuenta de que sí hago muchas cosas.
Volviendo la vista atrás me doy cuenta de que es más fácil dar valor a todo lo que se hace cuando se comparte.
Cuando hablas con alguien y le cuentas de tus viajes, o de los planes de fin de semana y ves sus ojos de sorpresa o su interés en conocer los detalles para replicarlo, caes en la cuenta de la suerte que es poder vivir todo esto.
El lunes, sin ir más lejos, asistí a un evento en el Consulado italiano, el 80 aniversario de la República.
El edificio ocupa casi una manzana en Agustín de Betancourt, justo en frente de Nuevos Ministerios: el Palacio de Santa Coloma, construido por el arquitecto Joaquín Saldaña a principios de 1900.
De estilo clásico, con una gran escalinata y arquitectura de inspiración francesa, sus techos altos evocan un aire aristocático..
La celebración tuvo lugar en el exterior y diferentes puestos ofrecían productos típicos italianos, desde el dulcísimo tiramisú hasta la bebida que se está poniendo de moda en los afterwork: Aperol Spritz.
Una tarde muy divertida


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